Las vías de la modernización

Alicia Campos

La fotografía muestra a la Estación Mapocho en obras de construcción. Diseñada por el arquitecto Emilio Jecquier con motivo de la celebración del centenario de la República, la estación formaba parte de la red ferroviaria del país, reemplazando la antigua Estación del Mercado Central que recibía las trochas del ferrocarril entre Santiago y Valparaíso. Asimismo, constituía un importante enclave en la conformación del borde norte de la ciudad como parte del recorrido férreo de circunvalación de Santiago. Denominado “cinturón de hierro”, este circuito fue proyectado por el intendente Benjamín Vicuña Mackenna, tal como queda planteado en el documento La Transformación de Santiago de 1872.

Junto a la construcción de la Estación Mapocho, otras obras ejecutadas al comenzar el siglo XX como el proyecto paisajístico de la ribera sur del Parque Forestal, diseñado por el paisajista Jorge Enrique Dubois y la edificación del Museo de Bellas Artes del mismo arquitecto Emilio Jecquier, generaron una relevante modificación en la fisonomía de esa parte de la ciudad. Estas obras no habrían podido concretarse sin la canalización del Río Mapocho, finalizada en 1891, que posibilitó la incorporación de los terrenos al sur del río al casco urbano, tanto para el proyecto paisajístico de Dubois como para la definición de cerca de cien predios destinados a uso residencial. La presencia del Mercado Central en el sector, construido en 1872 siguiendo el proyecto de Manuel Aldunate, generaba, por su parte, un activo centro de abastos contribuyendo a una atmósfera de movimiento y vitalidad.

La imagen aparece en el álbum de la Dirección General de Obras de 1909 que muestra en construcción las obras del centenario. En este retrato de la Estación Mapocho en proceso de edificación, se observa la gran bóveda central, realizada por medio de un sistema constructivo consistente en el ensamblaje de marcos metálicos tri-articulados en su parte superior y anclados a enormes basamentos de piedra. Se trata de una estructura que cubre aproximadamente 40 metros de luz, construida en Bélgica por la “Compagnie Centrale de Construction de Haine Saint Pierre” siguiendo el diseño de Emilio Jecquier; ella contribuyó a la aparición de una nueva tipología arquitectónica, la gran bóveda, que desde 1887 sólo ostentaba la Estación Central.

La incorporación de estas imponentes estructuras metálicas a la arquitectura de Santiago, traídas en barco desde Francia o Bélgica, formó parte de un proceso de modernización vinculado al progreso técnico experimentado en Europa durante el siglo XIX, reflejado en múltiples aspectos de la vida urbana y que nuestro país asumió inicialmente importando los productos y procedimientos de un contexto técnico más avanzado. En lo concerniente a la Estación Mapocho, además de la gran estructura metálica de la bóveda, otras partidas constructivas fueron encargadas a especialistas extranjeros en nuestro país, como los arcos, cúpulas, marquesinas y puertas de acceso, ejecutadas por la casa “Daydé et Pillé” de París, o bien los asfaltos realizados por “The South American Asphalt Co.”.

La fotografía nos sugiere que este proceso de modernización se extiende desde el ámbito técnico constructivo hacia la vida urbana. Al centro de la imagen, vemos la parte interna del hall de acceso de la estación, con sus distintivos tres arcos traslúcidos que enmarcan las puertas de entrada y conectan con la ciudad, una ciudad en progreso. En primer plano, en la parte inferior, la imagen muestra el trabajo de la instalación de los rieles y durmientes, como insinuando que la estación en construcción articula una proyección de las vías férreas, las vías de la modernidad hacia la ciudad.

En este sentido, la fotografía como medio de representación también participa de este recorrido de modernidad de la ciudad, registrando y enfatizando la dimensión técnica de la obra como el motivo esencial de una proyección de futuro.