Las trazas del agua

Rodrigo Pérez de Arce

El proyecto territorial es la base de este mapa anónimo (denominado “del piloto” c. 1740) destinado a explorar el desvío de aguas desde el caudaloso Maipo hacia el Mapocho mediante una acequia proyectada para la ciudad (el futuro Canal San Carlos) con dos posibles proyecciones de gran utilidad: la primera es la provisión de aguas urbanas, la segunda es la irrigación de los amplios paños de secano que separan a ambos caudales. Gonzalo Piwonka (1999) le adscribe mucho mayor importancia a la primera, viendo en la segunda una suerte de subproducto, aunque posteriores planos parecen hacer al menos equivalentes ambos propósitos. El intento formal se remonta a 1717 cuando se le encarga al corregidor hacer un reconocimiento en terreno para ese efecto.

Orientado hacia el Levante, el dibujo enfatiza los contornos del territorio a atravesarse por el futuro canal (o acequia en el original). Acude para este propósito a diversos códigos, unos más abstractos o genéricos, como lo es la descripción de la espaciada vegetación de estepa, otros de orden icónico, como la representación de cerros y cordilleras según un patrón también genérico que dificulta la referencia a hechos específicos del paisaje, pero cuya lectura es inconfundible. Se muestran trazados alternativos evaluándose algunas de las tareas asociadas a esta empresa.

Destinado al análisis de factibilidades del proyecto, el plano describe trazados alternativos y sus posibles dificultades, como también dos perfiles constructivos que dan cuenta de la bocatoma y del perfil tipo del canal en donde la tierra extraída para crearlo es acumulada en taludes laterales recubiertos de piedra. Se trata de una obra de gran envergadura respecto a la ciudad: basta observar el tamaño del área urbana y la magnitud del trazado por el valle.

Descrito con tonalidades ocre amarillas el manto de los suelos aparece como una superficie matizada por pliegues y relieves.

El carácter instrumental del documento respecto a la ejecución de un proyecto se hace evidente en los perfiles de canal que éste contiene en su margen derecho.

No es menor la importancia asignada desde el inicio a la provisión de agua para la capital, cuyas condiciones climáticas la exponen periódicamente a largas sequías: es así como en su traza fundacional se entretejen calles y acequias, constituyéndose una original combinación de sistemas hidráulicos y viales que la distinguió de otras ciudades del periodo.