La conquista del valle: trazados del Canal San Carlos.

Rodrigo Pérez de Arce

Destinado a “fertilizar los campos estériles y destruir la escasez que se padece” este plano firmado por Miguel M. Atero en 1805 es una copia del plano de Agustín Caballero, realizado en 1800. Muestra el trazado del Canal San Carlos y la intercepción de flujos que genera en su recorrido norte-sur, donde cruza las vertientes cordilleranas denominadas Zanjones del Peral, de Botello y de las Vizcachas, que desembocan en el Zanjon de la Aguada regando a su paso las tierras del llano. El dibujo distingue sin embargo una zona alta de mayor vegetación de las zonas bajas de carácter semidesértico. Al igual que en el Mapa del Piloto, el punto de vista es frontal respecto a los Andes. Descrita con cierto cuidado, se advierte en la traza de Santiago el manzanero central, los crecimientos desde la Cañada hacia el sur y el barrio actualmente llamado Lastarria como una suerte de suburbio al oriente del cerro. Cada elemento cuenta con una representación singular: así, el casco central está dibujado como retícula, las primeras fundaciones del futuro barrio Lastarria como edificaciones aisladas y de la Chimba se muestran dos “calles largas” de fachada continua encerrando huertos. Al mismo tiempo, el cartógrafo reconoce la importancia clave del Río Maipo en esta operación de desvío de aguas, describiéndolo en su curso superior por el cajón hacia sus fuentes en la montaña.

La construcción de la imagen combina las figuras de los cerros en planimetría cuando conviene entenderlos por su efecto en el trazado, en y vistas, cuando éstas sirven de referencias territoriales; la primera de ellas describe el macizo de las Vizcachas explicando el curso del canal hacia la bocatoma en el Maipo.

Toda representación  de este tipo consta de un punto de vista particular y a la vez se somete a la convención, haciendo uso de ciertos códigos necesarios para hacerla plenamente comprensible. La expresión de Santiago en éste y otros planos es homogénea en sus elementos, colores y texturas como si la factura y calidad de la edificación también lo fuesen: sin embargo, según el historiador Armando De Ramón (2007), hasta un 25% de la ciudad estaba entonces compuesta de ranchos cuya “extinción” constituía entonces materia de preocupación, como ocurrió posteriormente y continúa ocurriendo en el presente. Los ranchos y las situaciones “informales” no comparecen en los planos urbanos, recordándonos que no son más que abstracciones –a veces muy lúcidas- de un determinado estado de situación. Para el caso, el énfasis del mapa está puesto en la dimensión hidráulica asociada a la construcción del canal, el cual sólo quedará concluido en 1829 irrigando aproximadamente 90.000 hectáreas mediante sistemas de canales y acequias que estarán a cargo de la Sociedad del Canal del Maipo.